Se sintió el golpe.
Una lamentable noche de invierno, que muchos quisiéramos olvidar, acaecieron tristes sucesos provocados por el desenfreno emocional, (justificado o no), de algunos miembros de nuestro querido Club.
En lo personal creo que la mayoría de nosotros esperaba la noche del jueves con cierta idea de relajación, esparcimiento, buena onda y sana convivencia. Algo de eso se perdió.
Debemos retomar la senda y para lograrlo necesariamente tenemos que asumir ciertas normas éticas de comportamiento. La reunión del último jueves fue un gran paso, pero nada asegura que en el futuro no se repitan hechos indeseables, que afecten nuestra velada.
Amigos, depende de nosotros asegurar que no nos pase de nuevo y para eso les propongo lo siguiente: Tomar un acuerdo en la próxima reunión en orden a evitar las ofensas personales, a discutir con argumentos y altura de miras, velando por los intereses del Club y finalmente a actuar como cuerpo cuando alguien o algunos pierdan la debida compostura y caballerosidad que debe distinguir a una agrupación como la nuestra, solicitándole respetuosamente, pero con la firmeza que sea necesaria que haga o hagan abandono del local.
atte
Patomon